Conoce a Laura Castro

Laura es la actual coordinadora del Grado en Ingeniería Informática de la Universidade da Coruña, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera docente e investigadora, aunque también ha pasado temporadas en la University of Houston (USA) y la Göteborgs Universitet (Suecia). Intenta transmitir su interés por los sistemas altamente distribuidos y concurrentes, así como por la automatización de las pruebas software, a sus estudiantes, y ha participado en varios proyectos de investigación a nivel europeo. Junto con Virginia Grande y Clara Benac, echó a andar IPT en 2016.

Cuál crees que es la situación de la mujer en el ámbito tecnológico actualmente?

Objetivamente hablando, las mujeres somos un colectivo infrarrepresentado en la profesión, lo cual tiene implicaciones directas en el tipo de tecnología que estamos construyendo. Necesitamos más mujeres creadoras en el ámbito tecnológico para que la informática sea fuente de soluciones integradoras y no creadora de barreras.

Cuáles piensas que son los motivos por los que existe escasez de mujeres en el ámbito STEM?

No es una opinión: *sabemos* que, a día de hoy, sobreviven preconcepciones sociales inconscientes sobre qué actividades son adecuadas para las mujeres y las niñas. Eso se traduce en que las niñas reciben mensajes directos e indirectos de en qué profesiones van a «encajar mejor» por parte de sus familias, entorno escolar, medios de comunicación… Y también se traduce en que a las mujeres profesionales, durante su vida laboral, se las empuja a ciertos roles menos técnicos (gestión, relación con clientes, etc.), también en base a esas preconcepciones inconscientes. Sí, hay niñas y mujeres que «resisten» esas presiones y persiguen sus propias metas; pero el problema está en todas las que se quedan por el camino.

Crees que es necesaria una mayor implicación institucional para fomentar las carreras tecnológicas en la mujer?

Creo que necesitamos un cambio social profundo en el que la implicación institucional sería un importante baluarte. Necesitamos fomentar las carreras tecnológicas entre las niñas, sí, pero también
necesitamos fomentar las profesiones de cuidados entre los niños. Necesitamos, en definitiva, romper con esas preconcepciones sobre lo que es adecuado para una persona dependiendo de su sexo, y también
poner en valor las profesiones socialmente menos consideradas pero igualmente necesarias.

Has encontrado obstáculos para desarrollar tu carrera y trabajo en el campo de la tecnología?

Como muchas mujeres en profesiones donde somos minoría, lucho continuamente contra el síndrome del impostor. A medida que pasa el tiempo es más fácil, porque ahora sé lo que es (durante muchos años
simplemente pensaba que esa falta de autoestima era parte «natural» de mi carácter). Lo más difícil, no obstante, es ser consciente de esos comportamientos sutiles como no ser la interlocutora a la que otros
profesionales miran en una reunión, o que una idea propia no sea inmediatamente aceptada hasta que no la replantea o apoya un hombre, que las conversaciones informales en reuniones de trabajo traten sobre cuestiones personales en lugar de técnicas… etc.

Por qué decidiste ser ingeniera?

En realidad mi vocación se cultivó mientras estudiaba la carrera. Me matriculé en ingeniería informática porque tenía la suerte de vivir cerca del campus (no habría tenido recursos para irme a estudiar a
otra ciudad), porque me gustaban las matemáticas y nos habían dicho que eso era imprescindible en una ingeniería, y porque en mi familia habían oído que aquello «tenía mucha salida». Fue en el segundo año,
cuando empecé a conocer diferentes lenguajes de programación y paradigmas, el proceso completo de desarrollo del software, el mundo de las bases de datos… cuando descubrí todo un mundo apasionante y
me sentí como pez en el agua. ¡Y hasta hoy!

Carolina Cortés.