Conoce a Marta Lobo

Estudiante de Ingeniería Informática y ADE en la UC3M, actualmente de Erasmus en Dublín tras haber sido intern en Amazon en Londres. Me interesa especialmente el UXUI y que la tecnología esté al servicio de la gente, no al revés. Previamente he colaborado con Women Techmakers Madrid. Asistí a la conferencia womEncourage Barcelona 2017 y ahí conocí la labor de ACM-W y lo importante que es implicar a todos en la informática.

Cuál crees que es la situación de la mujer en el ámbito tecnológico actualmente?

Desde que comencé la carrera he vivido cómo las mujeres que están dentro de este mundillo se movilizan mucho, y las empresas comienzan a tener conciencia de que hay mucho, mucho por hacer. La presencia es muy desigual, hay perfiles muy estigmatizados y eso no nos hace ningún favor. Cualquiera puede hacer un gran trabajo si hay esfuerzo y dedicación, no creo que haya carreras o puestos «para chicos» y «para chicas».

Cuáles piensas que son los motivos por los que existe escasez de mujeres en el ámbito STEM?
Yo creo que la tradición y la cultura del «siempre ha sido así» es muy perjudicial, y en este ámbito se nota muchísimo. En realidad es difícil de entender, porque en los inicios las mujeres tenían un papel mucho mayor en la informática: ellos hacían el hardware, y ellas el software. El resto de campos sí que es cierto que siempre han sido dominado por hombres. Ellos son los que se llevan el mérito, salen en los libros de historia, y acaban siendo referentes. Las niñas y chicas no tenemos tantos estímulos para decir «yo también puedo hacerlo». Por otro lado, la forma en que las chicas somos educadas desde pequeñitas no ayuda mucho a motivarnos y a que no nos den miedo los retos. Mientras ellos aspiran a ser superhéroes, nosotras tenemos que ser princesitas esperando a ser rescatadas. Aunque queramos luchar contra los estereotipos, hay ciertas cosas que se nos quedan grabadas y es muy difícil «resetearse».Crees que es necesaria una mayor implicación institucional para fomentar las carreras tecnológicas en la mujer?

Deben darse cambios en todas las esferas: desde las aulas de infantil a los postdoctorados, desde la más pequeña pyme a la multinacional más poderosa. Los avances no son tal mientras no todos nademos contra corriente y consigamos cambiar esta tendencia. Fomentar las carreras tecnológicas empieza por motivar a las niñas a jugar con robots, a las adolescentes a coger informática o tecnología como optativa, y a las mujeres que no encuentran trabajo que hay muchas maneras de reciclarse y entrar en este mundillo en el que, ya desde ahora, la gente que está dentro decide el rumbo de la sociedad. La tecnología está cambiando el mundo: la mitad de la población no puede quedarse fuera, y eso las instituciones tienen que impedirlo también.


Has encontrado obstáculos para desarrollar tu carrera y trabajo en el campo de la tecnología?

Por suerte, yo aún no he comenzado mi carrera, estoy terminando la universidad, y cuando empecé a moverme y a hacer mis primeras prácticas tuve la suerte de entrar en empresas muy comprometidas con el movimiento Women in Tech, por lo que siempre me he sentido bienvenida y cómoda. La gente dentro es consciente de que en ambientes más inclusivos y «multiculturales» se trabaja y se vive mejor; yo he sido muy afortunada de no haberme encontrado ningún impedimento. Es más, he encontrado apoyo y me he sentido muy bien acogida.Por qué decidiste ser ingeniera?

Está mal decirlo, pero yo no tenía vocación. Era más una cuestión de supervivencia. A mí la crisis económica me pilló terminando el instituto, y lo único que quería era no estudiar una carrera para acabar directamente en la cola del paro. En 2º de Bachillerato me planteé varias opciones, y elegí la informática porque siempre se me habían dado bien los cacharritos. Era la única de mi casa que sabía usar el VHS y ponía a grabar las series, y a día de hoy sigo siendo la encargada de toda la tecnología y el soporte técnico 😉 
He de reconocer que estudiar Ingeniería Informática «solo» no me atraía para nada, porque tenía una nota baja, todo eran chicos… Por eso me animé al doble grado con ADE, y estoy muy contenta. No solo no voy al paro, sino que ya he tenido trabajos muy chulos y sé que puedo llegar tan alto como me proponga. 
Carolina Cortés.