Conoce a Patricia Pons

Patricia es Doctora en Informática por la Universidad Politécnica de Valencia. Interesada en HCI, ACI, UX, así como en el desarrollo de sistemas que permitan mejorar el bienestar del usuario. Ha sido ponente en eventos como TEDx, Ignite o Google Women Techmakers, y ha presidido el capítulo de estudiantes ACM-W UPV entre 2016 y 2018, donde sigue participando activamente para visibilizar a la mujer en la tecnología.

Cuál crees que es la situación de la mujer en el ámbito tecnológico actualmente?

Es innegable que existe una gran brecha de género en el sector ya incluso desde el ámbito universitario, en el que nos encontramos con apenas un 10% de alumnas estudiando carreras de Ingeniería Informática. En los últimos años han surgido muchísimas iniciativas que pretenden visibilizar a las mujeres en el sector tecnológico, y la comunidad en general está más sensibilizada con este tema. No obstante, todavía queda mucho por hacer para cambiar los estereotipos vigentes y lograr un mayor equilibrio en cuanto a la presencia femenina en el ámbito tecnológico. Esto ayudará a crear por ejemplo equipos de desarrollo más diversos que puedan proponer a su vez soluciones más inclusivas al tener una perspectiva más amplia.

Cuáles piensas que son los motivos por los que existe escasez de mujeres en el ámbito STEM?

Por un lado, en el caso concreto de la Ingeniería Informática, creo que hay un desconocimiento general acerca de la profesión, que incluso puede hacer que se vea como un trabajo monótono de «picar código». En realidad, la informática te permite trabajar en casi cualquier área y aportar beneficios a la sociedad, además de ser un campo donde explotar tu creatividad y trabajar para el futuro.
Por otro lado, las áreas STEM han sido un sector con mayor presencia masculina y las niñas tienen falta de roles femeninos en este tipo de carreras. Es improbable que se sientan identificadas o que se sientan capaces de dedicarse a una carrera STEM si no tienen un apoyo o referentes a los que acogerse para sentir que es algo en lo que pueden ser igualmente válidas. Por eso es importante que vean roles femeninos y masculinos por igual en todos los sectores y aspectos de la sociedad, para que dejemos de tener cosas «de chicos» o «de chicas», y desde pequeños podamos escoger sin sesgos.

Crees que es necesaria una mayor implicación institucional para fomentar las carreras tecnológicas en la mujer?

Sin duda, creo que un mayor apoyo institucional e integrador para impulsar iniciativas de visibilización de la mujer en STEM sería de gran ayuda. Hoy en día hay muchísimas iniciativas en este sentido, pero creo que sumar la fuerza común y trabajar todos hacia un mismo sitio podría hacer una gran diferencia. Para ello, sería muy beneficioso contar con iniciativas a nivel nacional que ayudasen a englobar, dar recursos y trazar un plan común para lograr un mayor impacto.

Has encontrado obstáculos para desarrollar tu carrera y trabajo en el campo de la tecnología?

En mi caso particular, no me he encontrado con factores externos u obstáculos que me hayan dificultado mi trayectoria, he estado siempre rodeada de compañeros y compañeras maravillosos que me han hecho sentir cómoda en todo momento. Han sido más bien factores internos, como dudar de mi misma, no sentirme capaz, sentir que un hombre sin duda lo va a hacer mejor que yo o que yo no estoy preparada para determinada tarea. Es lo que se conoce como síndrome del impostor, y con el tiempo he observado que no me sucede únicamente a mi. Lo bueno es que por mi forma de ser siempre intento salir de mi zona de confort y enfrentarme a situaciones para las que no me veo inicialmente capaz, sin dejar que estos pensamientos me echen para atrás.

Por qué decidiste ser ingeniera?

Vocación pura 🙂 Ya incluso en el colegio, empecé a interesarme por la informática y por los ordenadores, porque me llamaba la atención y sentía curiosidad por cómo se podía crear algo de la nada, algo que funcionase dentro de una máquina y cobrase «vida» virtualmente hablando. He crecido en un entorno en el que siempre se me ha apoyado en cada paso que he dado, sin juzgar jamás ni tener ningún prejuicio hacia lo que me gustase. Nunca sentí ni me hicieron pensar que la informática era una profesión «para chicos» o que estuviera fuera de mi alcance. Es más, eran mis padres quienes salían en mi defensa cuando alguien les decía: «¿Tu hija va a estudiar informática? Esa carrera es muy difícil». Así que lo tuve muy claro bien pronto, y ni siquiera me pasaba por la cabeza que fuera una carrera con una mayoría de hombres. Tanto es así que llegué el primer día de carrera a la universidad sin tener ni idea de que íbamos a ser únicamente 7 chicas en una clase de más de 60 personas. Pero tomar aquella decisión sin ningún tipo de prejuicio o limitación ha sido una de las cosas de las que más puedo estar agradecida, y a día de hoy me sigue apasionando mi trabajo.

 

Carolina Cortés.